sábado, 17 de enero de 2009

Por siempre, quizás, este otoño con forma de jaula...

Desde...

Una mujer ya entrada en años agarró virtualmente con el brazo en su maquinaria virtual el periódico matutino que se le enviaba a su correo sin falta a las siete de la mañana. Se podía leer en portada sobre la convención mundial que ocurriría pronto en Cydonia para celebrar el aniversario de esas estupidas leyes así como repasar la evolución de dicha situación. Se notaba que, supuestamente, no ocurría nada interesante por el mundo para estar eso en portada. Pero a la mujer le llamó más la atención un pequeño recuadro que aparecía en una esquina de la plana virtual, trataba sobre la búsqueda de un artista que había quemado obras que estaban ocultas no estando así en propiedad del estado. Abrió escribiendo el número correspondiente de la página y leyó sin demora. Tras un rato, la mujer pareció reconocer al fugitivo y se puso melancólica, se desconectó de la maquina y se alejó acercándose a la ventana.


Registrando en el cajón de la memoria, empezó a recordar una historia que le contaba su abuelo sobre una invasión, algo ficticio, pero que le resultaba familiar al sentirse atrapada en ese mundo roto y sin alma:


Le encantaba aquella historia, incluso le puso melodía siendo muy pequeña, y desde entonces cuando se sentía triste la cantaba para acordarse de su abuelo y de su pasado más alegre y sin ataduras.


Se preguntó mientras miraba por la ventana como se sentirían todas las personas que vivían en la ciudad, si tendrían las mismas dudas que ella o simplemente se dejarían llevar por las circunstancias, y si era el caso, ¿Cómo pensarían? ¿Cuál era su filosofía? Habían tantas dudas que solo lograban carcomerle e inquietarla, que prefería no pensar mucho en ello e intentar vivir como pudiera con su justo sueldo y soledad deseada surgida de miedos internos.


El aparato virtual emitió un pequeño zumbido, al parecer el periódico había sido actualizado. Tuvo un extraño presentimiento y sin muchas ganas miró por casualidad de que noticia se trataba. Efectivamente la sensación no se equivocaba mucho y comprobó que la noticia del fugitivo se había ampliado para indicar que se rumoreaba que se podía haber escondido en Cydonia por el barrio del distrito A47. Trago un poco de saliva tras leer eso y se desconectó tranquilamente de la maquina mientras se acercaba a la puerta de su casa.


Esperó largo rato mientras la melodía que tanto apreciaba no se marchaba de su cabeza, recordaba cada una de las palabras de aquella historia y le encantaba sumirse en el placer de las palabras nostálgicas que tanto formaban parte de ella.


Por fin, la puerta se abrió para ver pasar al muchacho al que llamaba hijo y que se había metido en una grave situación por haber llegado más lejos de lo permitido. En el fondo, aún sabiendo el mal provocado, se sentía orgullosa de que él fuera uno de los rompe pilares de una sociedad marchitada de belleza artificial…

A...

2 comentarios:

Ameria Shindou dijo...

Quiero mas relatos.
Sigue, sigue escribiendo
Yo te leeré siempre *^^*

Gema dijo...

Hola! Muchas gracias por tu comentario, me ha encantado!
Me gustan tus relatos.

Un beso!