martes 23 de junio de 2009

Apagado el cielo estival y se desliza...

El anciano caminaba una vez más hacía el río, aquella vieja costumbre que tanto lo desgastó pero que nunca quiso quitar.


En los últimos años su costumbre había cambiado ligeramente, ahora ya no quería ver las dulces tardes estivales, ahora su alma había decidido ver el inexistente dorado del cielo nocturno atribuyéndolo a la vejez constante que siempre se recordaba.


Esa noche había menos barcas que de costumbre, pero a él le sobraba con una, no le hacía falta más y siempre habría una para poder “coger prestada” tan solo un par de horas de delirios de artista.


Una vez subido a ella, remó un poco hacía el centro el río hasta que pudo dejar que la corriente le dejara guiar y así poder descansar sus oxidados brazos, se recostó como de costumbre y dejó que el cielo le mirará a los ojos con sus mil miradas.



Apagado el cielo estival y se desliza

La barca por el agua en calma y lisa…

Íntima permanece la noche con delicia.



Una hora después la barca seguía dejándose llevar por el imponente río eterno, el anciano ya había divagado lo suficiente en su mente para poder sacar de los viejos baúles de trastos antiguos las palabras necesarias para, una vez más, deleitarse el solo en su pragmática soledad:



Laurel de dulce aroma que se aferró a mí,

Osas poseerme como un títere,

Sensaciones absurdas de arlequín,

Invaden mi mente constantemente.


En los veranos eternos te amé,

No más que una vez,

Todo te entregué sin embargo,

Oscuro deseo de llanto.


A su vez te mostraste imparcial,

Loca deidad de caricias,

Incluso en amor se puede morir

Como un rey sin reino.


Instintivamente me odié,

A ti me condené…



Empezó a divisar la melancolía acercarse, pero no se dejó llevar cantando una improvisada canción de su invención, como a él siempre le gustaba:



Vientos de cambio y pobreza me acercan un poco más a ti, y de dolor pude vivir bajo el prisma de incomprensión.

Sí tan solo deseé lo mejor, ¿por qué Dios me castigó así? ¿no es amar lo vital y lo que nos hace predicar? He sido justo con la vida pero ella y su orgullo nos devuelve incomprensibles golpes de silencio.


Alicia vives en mi reino, cuidada por mi peculiar dulzura,

vives en el revés del revés por decisión unánime.

No he condenado a nadie, la razón se condena sola

cuando te muestras como eres ante ella.


Alicia de dulce y pícara mirada, condénanos una vez más lejos de este mundo, donde pobres lógicas que no encajan se muestran más comprensibles que la propia razón creada.


Alicia, de ilusiones vive el hombre, pero quizás se refiera al otro sentido, por lo que somos diseñadores de la basta existencia de un Dios que no nos dio nada, entonces agradéceselo, es el mayor regalo posible.


Alicia, no me hartaré de escucharte, pero no me refiero solo a tu voz y a tu corazón, si no a eso que se refiere las habladurías de la gente que cree conocernos a ti y a tu historia, a esa esencia que creamos juntos como si hubiésemos concebido un hijo imposible de mirada sana.


Alicia…



El anciano calló, ante él se encontraba desnuda e inmaculada su eterno motivo de existencia, la criatura más bella y perfecta mostraba su cuerpo para calmarlo del dolor.


Se posó sobre sus rodilla y le abrazo con sus cortos brazos, el corazón empezó a latir cada vez más lento, pero cada latido estaba más lleno de energía que todos los que había dado en su vida. Sentía el calor deseado que estaba encerrado en esa jaula prohibida y, mientras miraba hacía el cielo, el anciano sonrío como hacía tiempo que no lo hacía.


Hubo unas últimas palabras, antes de que el brazo golpeara con su peso el suelo de la barca…



Es como ir por un caudal corriendo,

Ligero y tan fugaz como un destello…

La vida, dime: ¿es algo más que un sueño?


HJOCLNT



Dedicado a Charles Lutwidge Dodgson, maestro del sin sentido, del doble sentido y de las matemáticas. Gracias por impregnarte un poco en mí y espero que seas feliz en ese mundo de maravillas en el espejo…

domingo 24 de mayo de 2009

Bajo el manto de estrellas Ursiban se hallaba solo, se había alejado de su compañero que dormia tranquilo ante una noche preciosa.

Aquella situación le inspiró, pero sabía más que la inspiración le venía de otra parte, de un lugar que aun no quería asumir, entonces, con su magia, deseo con todas sus fuerzas que ocurriera cuanto antes.

Aquello ocurrió antes de lo que esperaba, el deseo había sido fuerte o quizás más el destino, pero ahí estaba él, el hombre que se lo dió todo:

Pulsa

El Escritor sorprendió a Ursiban escribiendo algo mientras se hallaba sentado en una roca, empezó a sentirse orgulloso, quizás tantos años a Eris le habían brindado aquel regalo. Se acercó entonces sin demora y con más animo hacía su pequeño:

- Siempre tuvistes algo más que los demás, y ahora te encuentro así, dime, ¿qué ha ocurrido en tú viaje?

Usiban tardó unos segundos en mirar a su dirección para contestar, en el fondo no sabía como sentirse, si lleno de odio, de alegría, de tristeza o simplemente seguir como era él, de inquebrantable tranquilidad digna de un mar en calma:

- Nunca he querido hacer esto... hace poco, conocí a alguien.

- ¿A ese chico qué te acompaña? Creo que no fue hace poco digamos...

- No, otra persona, y he sentido algo que no conocía, creo que era eso que buscaba, ironicamente lo ha buscado mi amigo desde el principio pero he acabado encontrandolo yo.

- ¿Y de quien se trata? ¿Por fín has decidido entregarte a Eris? ¿A Venus quizás? ¿O a Selene?

- No es eso papá... siempre lo relacionas todo con lo mismo, tu fría lógica no te hace empatizar -su padre no se inmutó y tomó a bien la frase, esperó a que Ursiban continuara entonces- es eso que por lo que tanto luchan las personas...

- Ellos son meros objetos de algo más grande, lo sabes, esos sentimientos son instinto o simplemente deseo, en su vida sabrán lo que es realmente eso de lo que hablas.

- Pero yo sí que lo entiendo.

- Bien que me parece, ahora, si ya no tienes nada más que decir, vamonos ya.

- No, me quedo...

Entonces Ursiban le dió la hoja en la que escribia algo y se alejó de nuevo al albergue donde se alojaban, dejando a El Escritor abandonado en aquel maravilloso lugar del mundo.

En la hoja solo se podía leer "Lo Siento", pero El Escritor podía ver más allá y empezar a comprender algo más que había olvidado hace mucho, aquello por lo que amaba tanto a Eris, aquello que le había empezado a luchar por todo lo que creía.

Se sentía de nuevo inspirado, no buscaba eso de su hijo, solo de nuevo su compañia, pero quien era para ordenarle lo que tenía que hacer y más cuando había descubierto aquello por lo que merece la pena existir.

Entonces, bajo aquel manto de estrellas empezó a reír, pero una risa vacía, sin ningún tipo de motivo identificable y cuando paró, se sentó en la roca donde estaba antes Ursiban y continuó el texto iniciado en el papel:

"Lo siento. Es de amaneceres continuos lo que me ha hecho así, sin embargo, las noches frías me han dado un calor que solo pueden entender unos pocos, es ese calor lo que mueve al mundo, inconscientemente, hacía delante. Aún sin el derecho de conocerlo, o mejor dicho, sin la capacidad, interpretamos muy bien ese papel, esa emoción solo digna de dioses"

Se levantó y se desvaneció pensando en los tres hijos que había tenido en aquella epoca en que todo era posible y nada tenía final.

lunes 4 de mayo de 2009

Quizás...




- Despertar carmesí:

Hoy es ese día, sí, ese día en el cual va a haber un cambio, una vuelta a todo y un comienzo para tú alma. Exacto, es ese día donde las esperanzas se muestran al fin y te brindan la alegría de una luz futura. Sí, hoy es ese día en el cual se entierran los monstruos vetados por el subconsciente.


Sí, hoy es ese día, idéntico al de ayer, al de anteayer y al otro. Ese día que se repite constantemente y te brinda tantas cosas:





Tu cama, hecha de seda y olvido es quien te golpea cada mañana para despertarte de esos sueños de pasados superficiales, a pesar de saberlo en el fondo, a pesar de las decenas de golpes, tú sigues soñando con falsos amaneceres brindados por las malas pasadas de un caprichoso dios.


Tu mejor amigo, tú, te hecha la reprimenda por cada pensamiento negativo que realizas, por cada acción que llevas a cabo, por cada paso que das, pero aprendiste hace mucho tiempo a ignorar los sabios consejos de amigos, no lo haces a caso hecho, simplemente sabes lo que necesitas y ya no eres un niño al que tiene que hacer caso a todo el mundo.


Lo has decidido, vas a salir como cada mañana a admirar vacío el día que se te ha brindado, sales por la puerta, piensas que por una vez te gustaría hacerlo diferente por matar la rutina, pero es lo máximo de original que te permite esa vieja y destartalada casa que es tu hogar.


Quizás mañana por la ventana, piensas mientras te ciega la luz del sol que tiene prisa por entrar a tu casa a seguir ese juego del “pilla pilla” que tiene con la oscuridad. Mañana, por joder, abres la puerta con las luces encendidas.




- Caminar de cobalto:





Ya has vuelto de tu pequeño ciclo, ese andar sin motivo que te guía al inevitable destino cierto. Parte de la culpa la tienes tú, que te dejas llevar, ¿pero que otra cosa te queda hacer si no? a veces odias esas excusas impuestas.


Tus robóticos pies se disponen a cruzar la puerta cuando de golpe sientes algo extraño cuando miras al umbral de la puerta, pero no hay nada diferente ni ha habido ningún ruido, es como si un algo te hubiese susurrado al oído algún detalle que se escapa, un detalle pequeño y endiabladamente perturbador que a pesar de ser insignificante es capaz de alterar tu mente.


“Debe de ser eso otra vez” te dices a ti mismo y sigues hacia umbral para adentrarte en la casa que te brinda el refugio para tu cuerpo.




Mientras intentas olvidar tus remolinos internos, enciendes un purificador cigarro para que queme otro poco más tu alma y que del dolor se calme un poco la angustia de la existencia.





- Luz licuada:


Miras por la ventana para apreciar de nuevo ese día despejado de luces purificadoras pero cegadoras. Pero tras el velo de tus ojos se ve otra realidad muy distinta, por la ventana solo ves niebla, una niebla espesa que está ahí por tu bien para tapar las cosas que negaste y dejaste atrás.


Fuerzas los ojos de golpe porque te parece ver algo en esa condensación, algo distinto, pero era tan solo un nódulo en esa inmensa hipocreidad creada por tu mente.



El cigarro ya ha terminado, se ha consumido en su mayor parte en el cenicero que obediente a cumplido su función por ti, sin pedir nada a cambio como de costumbre, ya podrían tomar ejemplo las personas concluyes.

Entonces, un asalto de pensamientos y pequeñas reflexiones asaltan sin temor tu mente; aún sabiendo todos los fallos en tu vida, tanto lo falso como lo real, ¿por qué sigue todo igual? ¿acaso uno merece el castigo de ser victima y verdugo a la vez por tanto tiempo? Piensas que el mundo no es injusto, si no que simplemente la justicia es una invención humana de la cual hemos creado unos convencimientos y de la que algunos aprovechan para hacerse los mártires.


Decides dejar de darle tantas vueltas al tarro, siempre acabas pensando de manera muy negativa y lo único que hace es seguir alimentando a los perros de la frustración. Así que el mejor remedio que conoces contra ello es una buena siesta de pocos minutos para despejar la mente.



La playa, recuerdas entonces, mejor dicho, sueñas entonces ¿o quizás es algo más que se escapa de la comprensión? Pero allí está, el principio, ese recuerdo que se compone de manos unidas, largos paseos, besos sinceros y cuerpos entregados, ese recuerdo que colisionó con otro, el final, ese recuerdo que se compone de manos alejadas, cuerpos quietos y pensantes, deseos no concedidos y odios cegados. Ese tormento que conoces tan bien, o mejor dicho que conocías, ya que has logrado un gran trabajo arrancándolo de tu mente, pero por lo que se ve, en el cuarto trastero aún quedaba alguna copia.



Entonces, en otro despertar, lo ves todo más claro, ves un brecha en el muro que levantaste hace incontable tiempo.




- Simetría del corazón:


La arena blanca acaria tus pies,

unas caricias iguales a las de esos momentos,

el blanco del suelo te hace recordar su pureza,

pero esta se hace añicos irremediablemente.



La hermosa flor ahora es de ceniza,

a pesar de seguir manteniendo su viveza,

se da cuenta de su nueva condición,

y se deshace obedeciendo a la nueva lógica.



Si por cada vez que pediste el perdón,

se te hubiera concedido,

este doloroso juego no habría acabado,

este estúpido juego que deja ciego.



Olvidando el pasado se puede vivir mejor,

pero aún así niegas tu yo con ello,

es necesario apreciarse por lo que eres,

y estar orgulloso de tus errores.



La misantropía brota de nuevo,

somos el único animal que tropezó dos veces,

¿ciegos? ¿estúpidos? ¿o sin voluntad?

la solución siempre esta ahí y por fin la divisas.



Enterrar su cadáver apaciguará tu hambre,

olvidar su belleza te hará ver de nuevo,

romper los lazos creados te hará libre,

quemar su presencia es volver a nacer.



No se trata de egoísmo,

ni de crueldad,

ni de frivolidad,

solo se trata de volver…



- Aguas vacías:


El salpicar del pensamiento acompaña al del agua del mar, una mirada fija se funde con el horizonte que anuncia el anochecer, el enterramiento de un sol para que pueda renacer otro, mientras, la despiadada noche se filtrará en todos lados para tapar la realidad. Pero, nada es eterno, y no se debería tener miedo ni incertidumbre por nada.


Las aguas comienzan a salpicar violentamente buscando una razón por ello, pero un hombre que parece una estatua ante la inmensidad tiene un gran movimiento como el del mar dentro de sí mismo, parece que ya no hay niebla gris, parece que vuelve a haber color aunque solo sea para ver lo perturbador de la vida. Quizás, esos colores, pinten una nueva vida o quizás la tapen por siempre de toda paleta posible.


Quizás, otro corazón como el suyo, también sufrió, esa era su esperanza, o tal vez su propio engaño para seguir adelante y volver a intentarlo.


Quizás, no era agua, si no él mismo expandiéndose furioso sin motivo y sin alma.






Quizás…





Fotos realizadas por Benja, eterno amigo y compañero del blog Sueños de Noches Árticas (no dejeis de visitarlo).


Te dedico este texto, ¡espero que lo disfrutes! y ya sabes, no cambies y todo eso, ¡y que la fuerza de Peart te acompañe!




miércoles 22 de abril de 2009

Respuesta y reafirmación



El Escritor se hallaba sentado, ya había pensado todo lo que tenía que pensar y se limitó a tomar otra calada de aquel infierno con forma de cilindro, lo odiaba, pero el viajar a lo “profundo” no se lograba fácilmente.


Allí lo vio todo, como de costumbre, ese orden impuesto que previamente ya había repudiado pero que todas las mentes acostumbraban a pisar y seguir. Se lo preguntaba una y otra vez siempre que lo veía, ¿tan difícil es ser uno mismo? no se cansaría jamás de decirlo, pero aquel mundo parecía ser que carecía de oídos o al menos se limitaban a estar, simplemente.


Se levantó a apreciarlo todo como de costumbre, cada detalle, cada situación, cada fibra del telón de esa existencia producto de las mentes. Y de nuevo, actuó ante ello como solía hacerlo, sentándose en el mismo lugar donde había aparecido y mostrándose indiferente ante aquella creación magnánima. Los espíritus del lugar seguían sin entenderlo, y se balbuceaban unos a otros palabras cuerdas y vacías analizando a aquel hombre que no quería seguir el orden y dejarse llevar.


Entonces, un espíritu joven y astuto, que no conocía al extraño, se acercó a él para ofrecerle una de las maravillas de su mundo, un precioso cristal con forma de prisma que giraba sobre sí mismo en el aire, emitía un brillo tenue pero fascinante. El Escritor ante tal maravilla empezó a sentir curiosidad, acercó su mano lentamente para tocarlo y una vez lo logró, el frío tacto del objeto hizo que se estremeciera, pero sin sentir nada, un estremecimiento pobre. Decepcionado, El Escritor alejó su brazo.

El joven espíritu, indignado, hizo un gesto rápido para tocar el cristal, este, como reacción, empezó a girar más rápido sobre sí mismo, cambiando así de forma, apareciendo de su centro infinidad de pequeños extremos de vivos colores. Esto pareció causar de nuevo algo de curiosidad en El Escritor, cogió la figura y la observó, pero cuando se fijó en su centro la dejó otra vez vagar en el aire impasible. El espíritu desistió entonces decepcionado, dejando que aquel hombre siguiera en sus trece y se perdiera las maravillas que le habían ofrecido. Allá él entonces.


Más tarde, cuando el ocaso pintaba un alba de atardeceres, todo se tornó más brillante, y los espíritus que allí habitaban danzaron animados. El Escritor seguía inmóvil en su sitio, nadie sabía a que estaba esperando, ni quizás él lo sabía. Entonces, apareció, nadie supo de donde vino, pero allí estaba aquel hombre de mediana estatura, atléticas piernas y mirada rasgada junto a él. El Escritor pareció reconocerle y se quedó mirándolo fijamente, parecía mostrarle respeto.

El recién llegado hombre, estiró su brazo para ofrecerle algo, una especie de esfera, El Escritor la cogió sin titubear y la examinó, definitivamente era una esfera sencilla, simple, sin color, pero con algo extraño a su vez. Siguiendo examinándola, pudo apreciar algo entonces, toco con el dedo ahí y un punzazo de dolor le recorrió el cuerpo, sintió algo que lo dejó un poco jadeante.

El Escritor miró entonces hacía el hombre que le había dado aquello pero ya no estaba, miró a su alrededor y pudo apreciarlo a lo lejos por un camino vacío donde no pasaban los espíritus. Sin titubear, se levantó y se acercó a ese camino, siguiendo los pasos del conocido hombre que le había ofrecido aquello.

Los espíritus entonces se arremolinaron entre ellos, para balbucear de nuevo, y eternamente, aquella situación mientras los colores de aquel mundo se apagan sin siquiera percatarse.


El Escritor despertó sudoroso en la cama del hotel, era de los sueños más esclarecedores que había tenido nunca, quizás no propio de su estilo, pero sí de los más sinceros.

Bajó por las escaleras y dispuesto a salir por la puerta, pudo apreciar entonces a unos viejos conocidos en una mesa, los vio demacrados y centrados en algo que no estaba ahí, quizás la misma sustancia que a él los había llevado por mal camino. Decidió entonces no saludarlos y seguir su camino, le dio un vuelco al corazón pensando en esa situación en la que se hallaban y en como sus caminos ahora distintos se dirigían a distintos destinos. Al menos él tenía claro donde pisaba y que ese era el camino correcto que le llevaría a lo que tenía en mente…



viernes 10 de abril de 2009

Una enorme piedra divagaba centelleante ante la inmensa oscuridad de la existencia...

Una enorme piedra divagaba centelleante ante la inmensa oscuridad de la existencia. Ahí, donde solo unos ojos imaginarios pueden ver, se hallaba aquello que se acercaba con prisa innecesaria hacía la gran esfera de color azul.

El golpe fue titánico, pero la piedra no sintió dolor, ella no era capaz de ello, pero comprendió ese concepto cuando llegó a su objetivo, el corazón de aquella esfera.

Dentro, empezó a tomar forma, empezó a comprender su alrededor, es más, empezó a entenderse a sí misma, como una existencia dentro de la misma existencia, un algo con mucho valor propio.
Todo entonces fue pura maravilla, no existían los contras, solo hermosura, conceptos que comprendió hace solo segundos. Entonces, hubo colores, lejanías, situaciones, tiempos y filosofía.
Una vez se sintió completada, pudo apreciarse como una hermosa mujer, una mujer delicada y creadora de vida.


Pero para la piedra todo esto solo duro un instante, el instante en el que comprendió el dolor, en el que comprendió el sufrimiento, tanto necesario como innecesario. Como un niño incapaz de enfrentarse a una dura y recién descubierta vida adulta, cayó de rodillas impotente a pesar de su enorme poder.

Sintió los ríos de sangre sucia correr por sus superficiales venas, los mares agónicos de infinidad inalcanzable, el negro cielo lleno de mosquitos de metal, las duras piedras resquebrajadas por la ambición así como también sintió los fuegos injustos dirigidos al milagro de la vida.
Pero, lo que más pudo sentir, fueron esas especies de hormigas, esas pequeñas, terribles y devoradoras hormigas que arrasaban sin comprenderse a ellas mismas, sin comprender al menos el daño que podían ocasionar. Aquel milagro era quizá un experimento fallido o quizás un niño enorme malcriado sin valores o ideales.

La piedra quiso morirse, pero no podía, amaba demasiado el todo que cada día readmiraba, el punto en la vasta existencia, ese punto imposible en aquella nada.
Decidió entonces aguantar, disfrutar de los pequeños detalles buenos y de la luz de las estrellas regalándole la vista hacía el todo. Quizás aquello no era perfecto, pero era lo que siempre quiso amar, el motivo que merecía la pena.


Al final, otro instante sucedió, y el dolor se calmó, pero hubo mucho sufrimiento, pero ello conllevó a su vez madurez, y una regeneración del espíritu. Una redención hacía un nuevo futuro, libre de males y ambiciones, llena de esperanzas y resurgidos colores. Un final que se espera y que hará volver sonreír tanto a aquella piedra como a la gran esfera azul…

Pero solo le quedaba esperar, esperar mientras sus ojos se humedecían eternamente de angustia concedida…

jueves 12 de marzo de 2009

He olvidado como llorar...


...y de tenues olas de mar profundo se alzó el alba dorada de interminable...

- No

...y como un rayo de melancolía infinita cruzado en...

- Dios, que mal.

...y en este corazón nunca hubo hueco para ti, siempre estaba lleno de mí...

- Demasiado tópico, pero seguro que ha alguien le gusta.


El Escritor leía sobre una mesa en mitad de un bello parque esa medio vacía obra que le habían recomendado, aún no sabía si era una recomendación valida o una broma que le habían gastado.
Al parecer, en dicha obra, el protagonista, un escritor frustrado, intentaba escribir algo mientras le atormentaba los fantasmas del pasado. Tópico, El Escritor odiaba profundamente los tópicos, era lo que movía el mundillo de los libros al fin al cabo (al menos desde su punto de vista), pero aún le costaba comprender que tenía de difícil dejar las influencias o clásicos a un lado y ser original. ¿Tan difícil era ser uno mismo? A veces olvidaba que el resto de personas no eran como él, "compartes la vida en esta tierra junto a mortales" recordó que le dijo en una ocasión con una pizca de sarcasmo y un trozo de ironía uno de sus hijos.

Pero a él todo eso le daba igual, y lo demostró continuando leyendo, y tan igual le daba que se saltó varias páginas hasta que le llamó la atención algo:

"...frío. Esta noche, ha vuelto a aparecer, el espectro, pero ha sido más perturbador que nunca, porque me he visto a mí de joven... era el vivo retrato de mi yo niño, una tenue figura que parecía estar hecha de hielo...

"Ay Dios" se quejó para dentro El Escritor, en el fondo disfrutaba.

...un hielo condensado de mi alma. Me ha recordado todos mis errores, hasta los más insignificantes que ya había olvidado, me he sentido tan mal que...

Hubo un salto de varias páginas:

...frente a mí, olvidado del tiempo, me señalaba el pecho como recordándome lo desdichado que era. No reconocía aquel ser de hielo que...

"¿Se está repitiendo el autor?" se sorprendió.

...aún así me parecía haber visto antes, sentía como si conociera perfectamente aquel ser sobrenatural.
Entonces, lo entendí todo, y dejé de temer, comprendí quien era ese espectro familiar y que su intención no era aferrarme antes de hora al filo de la inevitable muerte. En esta vida me han condicionado a pensar siempre en lo peor, a temer lo que no conozco, cuando quizás es lo que tendríamos que descubrir cuanto antes.

Me dejé llevar por el momento...

Y lo vi, lo tuve claro entonces, cual era mi objetivo, que es lo que tenía que evitar...

El Escritor permaneció callado, le vino algo a la mente cuando leyó esa línea, y recordó algo, que paradójicamente nunca había olvidado, algo que simplemente había dejado de lado, como si no le importara aunque fuera una parte vital de él mismo.

Sin demora, abrió el libro por el final y leyó como terminaba la historia, se sintió un poco decepcionado consigo mismo y guardó en su bolsa de viaje el libro que se había convertido en su favorito hace segundos. Buscó algo en la bolsa, esta parecía contener más de lo que aparentaba, no paraba de revolverlo todo dentro hasta que, como si le hubieran apuñalado por la espalda, se detuvo y sacó lentamente algo, muy lentamente, como si quisiera mantener la expectación de un público invisible.

Era de noche, El Escritor no se había movido del sitio, la luna saludaba con su brillo a los incansables grillos, y estos, a su vez, le dedicaban su concierto habitual en respuesta. Esa noche tocaba algún tema clásico de, quizás, Mozart, pensó con sarcasmo El Escritor molesto por los insectos. De golpe se quedó inmóvil en seco como si esta vez hubiera sido un hacha en su espalda y concluyó que no, que era algo más moderno quizás de los Zeppelin.

Había tres fotos en color sepia sobre la mesa, se veían claramente gracias a una farola cercana imbuida por el milagro de la ciencia y Edison. Un par de chicos y una chica, cada uno en una, formando una perfecta triada de misterio quien estuviera fuera de la mente de ese hombre solitario en mitad de la bella nada.
El hombre, con una mirada que había olvidado como conseguir, se sintió extraño, con una sensación que no entendía bien, entonces concluyó que el destino era más caprichoso de lo que imaginaba. Cerró los ojos y movió las tres fotos aleatoriamente en un, de nuevo paradójicamente, orden caótico. Hasta que su mano se movió sola y señaló una foto, abrió lentamente los ojos para ver de quien se trataba. Solo hubo una sonrisa.

Era ya de día, amaneciendo, y cuando el primer hombre de la mañana despertó, pudo ver por la ventana que se había convertido en el segundo, por las calles ya caminaba alguien, de entrada edad. Le llamó la atención aquel misterioso tipo, de planta erguida y mirada al frente. Le pareció incluso sentir, discernir o intuir como el viento se llevaba una palabra de su boca.


En la lejana tierra de los sueños, la palabra llegó a manos de ningún hombre y se pudo escuchar en los oídos sordos del vacío.

...Úrsiban...

miércoles 28 de enero de 2009

De venganzas y parpadeos...

Proviene de... (enlace)

Un fugaz pensamiento invadió su mente, en el vio cosas que pocos hombres se atreverían siquiera a imaginar, entonces la ansias de una ira ya decidida le impuso su siguiente paso, se dejó dominar por ello.

Canciones sobre el fin del mundo le vinieron de sopetón a la cabeza a la vez que recordaba una peculiar figura reconocida:



Recordó entonces a uno de sus maestros, quizás no el mejor, pero si el más original. Un hombre calvo y excéntrico, que buscaba el arte en todas las cosas y de todas las formas posibles. Una de ellas era con el pecado de asesinar. Más de una vez lo había sorprendido con pequeños animales en ritos impuros e intolerables, quizás por eso dejó de verlo, quien sabe si ese hombre llegaría al limite de practicarlo con algo más grande como personas. Probablemente, hoy en día, ya estará encerrado en algún lugar poco bello e inspirador. Pero al artista parte de esa manera de pensar de su maestro se le había quedado impregnada, e imaginó a los Caballeros como aquellos animales que estaban listos para formar parte de la eternidad como solo lo puede brindar el ser del arte.

Buscó en la habitación, sabia que su madre tendría algo que sirviera para llevar a cabo el futuro acontecimiento, unas viejas tijeras que ya casi estaban olvidadas debido al sustituto, un pequeño aparato desprendedor de calor a altas temperaturas que cortaba todo tipo de cosas. A efectos prácticos servían para lo mismo, eso le bastaba.

Creyó sonreír de una manera como nunca lo había hecho mientras salía por la puerta, escuchó ruido a su derecha por el pasillo y como un depredador sin temor ni conciencia, se acercó con un sigilo sobrehumano, ágil y directo. Al doblar la esquina pudo encontrar a uno de ellos de espaldas, que caprichoso el destino que quiso que estuviera así mientras recibía un letal golpe de viejo utensilio en todo el lateral del cuello. El golpe en el suelo fue seco con lo cual alertó a los demás que se hallaban no muy lejos, pero eso no impidió al artista volver a su lugar de origen para esperar a sus siguientes victimas.

La canción sobre el fin del mundo pareció también llegarles a la mente a los otros Caballeros cuando vieron a su compañero caído, sin demorarse, lo pasaron por encima sin respeto alguno en dirección al supuesto caos. A la altura de la puerta de la habitación refugio del asesino, una fugaz figura apareció por ella chocando con un empujón al Caballero que iba delante tumbándolo así por sorpresa, entonces mientras quiso incorporarse vio un reguero de sangre que le bañó, solo pudo apreciar al artista clavando algo a su compañero aún en pie. Con un grito de rabia, dio una patada desde su posición del suelo a las piernas del agresor haciendo que perdiera el equilibrio tirándolo también hacia el suelo a la vez que su compañero caía en redondo irremediablemente debido al frió golpe que suele regalar la muerte. Sin pensárselo, el Caballero se levantó del suelo y le propinó un duro disparo al artista que intentaba incorporarse. Luego, solo hubo silencio unos segundos…

El Caballero comprobó que su compañero realmente estuviera muerto, de la rabia de ver que era así, le propinó acto seguido una patada al artista que se hallaba moribundo, comprobando así de paso que seguía vivo cuando lo vio retorcerse de dolor. Al parecer, la bala le había alcanzado en el hombro. “Un hijo de puta con suerte” pensó antes de noquearlo del todo golpeándole en la nuca.

El artista antes de ver solo oscuridad, terminó de recordar la canción y lo que siempre le decía su loco maestro. Quizás no el mejor, pero si el más original, había demostrado que aún se hallaba dentro de él dispuesto a enseñarle más cosas sobre esa pasión a veces tan bella, a veces tan mortal, como lo es el arte.

Después, solo hubo sueños…

Continua en... (enlace)