jueves, 4 de diciembre de 2008

"Saliendo del desvío y viendo de nuevo..."

Como cual gusano que ha surgido de la crisálida en la que hibernada en una sensación oceánica que no quería acabar, recuerdo este blog para dedicarle un poco más de mi vida y darle un poco de ese oro que todos tenemos como lo es el tiempo.


Steven Wilson - Insurgentes


Comentaré un disco que apareció hace relativamente poco, y no es otro que el nuevo disco de uno de los productores e ingenieros de sonido más deseados, así como el cerebro tras Porcupine Tree, el señor Steven Wilson. Este disco lo habrán comentado en mil lugares y blogs, pero como admirador que soy no he podido evitar recomendarlo, y es que el disco se las trae.

En el, podemos apreciar decenas de sonidos y atmósferas muy en la onda experimental como nos tiene acostumbrados este hombre, siendo un trabajo muy relajado salvo por pequeñas partes de algunos temas que se desata el caos bajo un orden muy bien cuidado. También diré que es un disco apto para todo el mundo (el primer tema enganchará a muuucha gente) pero especialmente para fans que conocemos de Wilson incluso sus proyectos paralelos como No-Man o Bass Communion, ya que a lo largo del disco encontraremos muchos sonidos y partes que recuerdan absolutamente a todos esos proyectos. No se ha dejado ni una sola influencia el jodio, una gran auto-referencia u homenaje a sí mismo como me gusta decir.

Por último diré que lo recomiendo escuchar con cascos, y es que de ello solo puedo decir que hay que preparase bien el equipaje para el viaje que ofrece a cientos de lugares conocidos y desconocidos de nuestra mente. En resumen, una delicia llena de detalles.

El genio contemplaba su obra de nuevo, líneas y círculos que quizá solo su mente podían entender, pero que aún así poseían una innegable pasión para las demás mentes.


Furioso, volvió a coger el bote de pintura blanca y sin titubear ni un momento lo estampó con una furia propia de un crío hacia su obra, quedando esta por una parte ahogada en la pureza blanca de su nueva forma.


El genio siguió preguntándose a sí mismo el porqué, el porqué de repente solo sabía crear aberraciones o obras de arte mediocres que no aportaban nada nuevo en estos tiempos tan competitivos, el porqué sus manos se habían quedado agrietadas y sin talento y daban vida a obras que todo el mundo admiraba sin tener el criterio necesario o que fingían encantarles.


Se sentó de nuevo en el suelo, pudo sentir su frío tacto que se sumó al de la fría noche, sintió un pequeño escalofrío y se dio cuenta entonces que con la emoción de las ultimas horas había olvidado abrigarse un poco mejor, así que de nuevo se levanto inquieto a protegerse un poco.


Después de cubrirse con una manta dañada por el tiempo y prepararse un café bien cargado, aunque no lo necesitara, volvió a la sala principal de su estudio a observar a su negado bastardo, el cual había manchado el suelo con la pintura que chorreaba aún de ira.


Se puso delante de la obra sin importarle mancharse los pies descalzos de pintura para apreciar de nuevo, al menos en la parte descubierta, la infinidad de fallos que solo un ojo creativo podía ver. Entonces, pensativo y con una pasividad endiablada, comenzó con el dedo a trazar bocetos sobre la pintura blanca ya casi seca, abarcando la parte limpia y juntado dichas líneas blancas con líneas de colores dibujadas en su creación. Una vez terminó después de una nula noción del tiempo en su mente, se alejó despacio hacía atrás para observar mejor. Su obra había sido terminada con una genialidad admirable, que probablemente daría de que hablar en el SOHO.


Pasó otro incontable rato y al fin cayó rendido al suelo, suspiró y lamentó en sus adentros, sabía que esa obra no era merito suyo. La culpa de todo la tenía él, que siempre que pensaba en su imagen le venía a la mente las más grandes ideas que podía concebir. Su ultima obra anterior a esta, expuesta la semana pasada, había sido un éxito total entre prácticamente todo el público, incluido los incomprables y cabezotas críticos, pero de la que aún así no se sentía orgulloso. Sabía que a pesar de que sus manos la habían realizado al completo hasta el último detalle, el merito vino de aquel hombre con el cual solo se cruzó su mirada, lo cual bastó para hundirle en una espiral decadente de auto-infravaloración. Aquel hombre era una fuente de inspiración, una musa, lo cual la idea le enfermaba, demostrándolo de nuevo al terminar la obra que tenía delante a pesar de estar medio destruida por sus incontrolables impulsos.


Ursiban… es lo único que articuló mientras entraban los primeros rayos de luz de un nuevo día a través de las entrecerradas persianas.

4 comentarios:

Magnolia de Acero dijo...

Acabo de ver tu huellita en mi blog. Me alegra que lo hayas retomado. Aún no he podido leerte, pero lo haré en cuanto pueda y te dejaré mi huellita.
Un abrazo fuerte

Ameria Shindou dijo...

¿Steven Willson, Eh? ¿Y solo transporta materia, eh?...XDD
Ahora en serio, tus relatos me gustan son faciles de leer, porque no cargan o aburren. Pienso que esta historia cada vez me gustará mas y mas.

PD: Los artistas ¿Nos infravaloramos todos o que?

Gema dijo...

Una maravilla el disco de Steven Wilson. Cada trabajo nuevo que saca es una gran aportación para la humanidad.

Muchas gracias por comentarme, yo también sigo tu blog, e intento que el mio no decaiga mucho :)
Me encantan tus historias!

Un saludo!

Ed Smith Andersson dijo...

Lo nuestro es un tipo de conexión mental, hace una semana termino mi crítica acerca de este disco y ale, me encuentro con la tuya, bellísima, honesta y cuidada.

Cada día te admiro más.

Entra en LCDM, en el último número está mi crítica. Y si quieres, en el perfil de LAST.FM puedes escuchar el disco MUSIC FOR ANOTHER MOMENTS.

Cuídate, que de ahora en adelante entraré mucho por tu blog.

Por cierto, en breve publico un poemario, a ver si me das una dirección y te mando un ejemplar!