lunes, 10 de noviembre de 2008

Por el camino de la vena horta divagó los sentimientos perdidos. Cuando uno creia que sus recuerdos eran solidos pero a la larga descubre que eran falsos se siente mal, no se sabe decir si decepcionado o por fín asumido.

El ojo que solo se preocupa por sí es con él y no con ello, puede continuar su vacia vida de solamente observar y no actuar, con la consecuencia de seguir entrometiendose en el camino de cada ser que observa y con dañina curiosidad no deja en paz la armonia.

Hay veces en los que uno tiene que avanzar sin olvidar el pasado, pero es una paradoja, ya que es peso para alcanzar el destino desconocido.

¿Qué hacer? Simplemente seguir observando...

3 comentarios:

la rosa separada dijo...

Observar, eso siempre. Observar nos hace sentir.
Olvidar, no es necesario; somos consecuencia de nuestro pasado y causa de nuestro futuro. Que el peso del pasado no ahogue la ilusión de tu futuro.

El arte de vivir consiste en estar y ser. Ser un@ mism@ con las batallas libradas y con los planes soñados. Observar, sentir y definitivamente...Vivir...

Beso rojo

Vantysch dijo...

Observación como paso previo a la acción, nunca como destino. Observar, decidir, actuar... No olvidar es necesario, pues permite que el ciclo se reanude infinitas veces, tantas como la vida permita.
Actuar y asumir consecuencias. Dar una mano y soltar otra; al fin y al cabo no podemos arrastrar tras de nosotros la estela de recuerdos que nos apresa. Observar es inteligente, pero seguir adelante es vivir.

Una alegría enorme volver a leerte, espero que tú puedas pronto leerme con mis palabras en tus manos (y también las de Rosa Separada).

Un abrazo

Gema dijo...

Oooohh has actualizado, que sorpresa, pensaba que habías abandonado el blog.
Un placer volver a leerte